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jueves, 30 de marzo de 2017

Soberania por depredación forzada

que no vemos por lavado intelectual...



Armada Argentina: más responsabilidad y pocos medios
Por Mariano González Lacroix - 25/03/2017

Argentina finalmente logro resultados positivos frente a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU. A razón de esto, el país logró redefinir sus límites incrementando en unos 1633 kilómetros cuadrados su territorio marítimo, y, por lo tanto, la superficie en la cual debe ejercer control. Este hecho supone no solamente la mejora en la proyección de los intereses argentinos sobre el lecho y el subsuelo de esa porción de mar, sino, un llamado de atención a su propio Estado como a la opinión pública de la capacidad que posee actualmente nuestro país para ejercer un control efectivo sobre las enormes extensiones marítimas con las que se cuenta.
Hay que recordar que el año pasado la CONVEMAR aprobó el pedido argentino de extensión del límite exterior de la plataforma continental, lo que implicó que el país se hiciera con un 35 por ciento de superficie marítima mas, constituyendo un hito tanto para la historia diplomática argentina, como para los funcionarios de carrera que se desempeñan en política exterior.
Esta política "trans-gobierno" de reclamo en la ONU implica un éxito colosal que se transfiere directamente en la posibilidad de explotación de recursos, tanto en una zona exclusiva ampliada como en un lecho y subsuelo con posibilidad de contar con recursos hidrocarburiferos. Es así, como este éxito en cuanto a política diplomática termina marcando un punto paradigmático para otra política que debe ir siempre de la mano de la política diplomática: la defensa.
Argentina, con este agregado territorial, debe supeditar sus políticas públicas en defensa a estas nuevas conquistas diplomáticas. Para cumplir con su responsabilidad funcional de controlar los nuevos límites marinos, las instituciones militares deben contar con medios eficaces para desarrollar tareas de control marítimo frente a innumerables flotillas pesqueras sin permiso que depredan los recursos pesqueros y energéticos.
Nuestro país actualmente cuenta con una de las zonas económicas exclusivas más grandes del mundo, con una proporción de superficie marítima similar a la superficie terrestre. La antilogía de esta proporción es que actualmente el territorio marítimo solo es supervisado por una decena de patrulleras entre buques de la Armada Argentina y la Prefectura Naval. Las políticas públicas de seguridad y defensa en estos casos hacen agua.

A sabiendas de que la política de defensa debe necesariamente confluir con la política exterior, la primera está siendo relegada permanentemente por la falta de recursos y la indefinición de las esferas decisorias en una planificación acorde para que las distintas instituciones puedan desarrollar sus funciones primarias de una manera correcta.
El año 2017 no implicaría dar el paso superador que la Armada espera para poder avanzar sobre nuevos medios con el fin de articular una presencia definitiva en el extenso territorio marítimo. Para este año no se esperan definiciones de las altas esferas decisorias en el edificio Libertador para que esta fuerza pueda contar con nuevos medios. Es así que la presencia argentina en el nuevo espacio a controlar quedara encuadrada todavía por los únicos 3 viejos pero nobles avisos A-69 que prestan tareas en la División de Patrullado Marítimo.
La definición de avanzar sobre nuevo material se tambalea desde hace años con los diversos anuncios sobre patrulleras, que en definitiva no se han terminado de materializar. La búsqueda de buques del tipo OPV ha transitado un camino de al menos 15 años. El diseño adquirido a la compañía alemana Fassmer termino en el desembolso de divisas extranjeras y ningún buque en grada. Por otro lado, la gran cantidad de reuniones entre funcionarios de ARS y miembros del Ministerio de Defensa quedaron solamente en intenciones de deseo de trabajo conjunto, y en ningún caso se dio un avance serio para que definitivamente la Armada Argentina pueda contar con unidades de este tipo. En cuanto a ofertas foráneas, en los despachos de funcionarios de defensa se han acumulado ofertas de países como Francia, España e incluso China.
Al largo camino por poder dotar con presencia efectiva en la enorme extensión marítima se le ha sumado otro componente político a la cuestión económica y decisoria: la histórica rivalidad entre la Prefectura Naval y la propia Armada para desarrollar tareas de patrullado marítimo. La institución de seguridad, con más medios de despliegue en esta función primaria, veta las iniciativas de la Armada Argentina para poder avanzar sobre unidades específicamente diseñadas para las tareas de patrulla.
Hay que tener en cuenta que al día de hoy ambas fuerzas cuentan con muy pocos medios, y estos llegan a promediar los 30 años de antigüedad.
En definitiva, el avance diplomático sobre el territorio marítimo debe exigir también un esfuerzo político y económico que venga de la mano de Defensa. En primer lugar, es importante avanzar sobre una definición de competencias entre las fuerzas de seguridad y defensa, y a esta definición de competencias brindarle un refuerzo económico que se traduzca en nuevas unidades y una mayor operatividad.
La soberanía no se ejerce solo de manera exclamativa, sino también con una fuerte presencia física y efectiva. Argentina se debe ahora esto último.



OPERACIÓN  LONDON BRIDGE

 "El puente de Londres a caído"

Según The Guardian tal sería el nombre del procedimiento a seguir el día de fallecimiento de la Reina Isabel II. El Imperio Británico viene preparando los funerales para el día de su muerte de manera minuciosa.

Oportunamente lo hizo con todos sus antecesores.

También lo hizo con suficiente antelación con su Primer Ministro Margaret.

Nada al azar.

Todo planificado y planeado, desde el mismo origen de la conformación Imperial.
Lo que desconocemos es el esquema sucesorio que tienen planeado. Necesariamente ya debe estar establecido y organizado para su ejecución.

CONSECUENCIAS DE TAL DECESO

Antes de su muerte la Reina quiere dejar plasmado la nueva geografía del Imperio. La geografía es la que manda.  De allí que el posicionamiento Imperial en el Techo del Mundo –Antártida y Sur Argentino- es un imperativo insoslayable que la Reina quiere dejar organizado. En tal sentido se precipitan los acontecimientos de toda índole  que afectará profundamente la supervivencia de los "habitantes" que poblamos estas tierras.

No obstante, está visto que la Soberana "ni piensa en morirse", menos en abdicar en favor de Carlos o Guillermo. Todo  lo  contrario,  prepara con énfasis su nuevo cumpleaños número 91 del próximo 21  de abril.

Mes de abril en el que los argentinos conmemoramos la operación de inteligencia británica de inducción bélica, necesaria para tener el justificativo de la firma de los documentos de actualización al siglo XXI del Tratado de Libre Comercio de 1825, el posterior Roca- Ruciman; la actualización de todas las herramientas jurídico – económicas y diplomáticas de nuestra dependencia, que fueron plasmadas en los tratados de Paz como consecuencia de la Guerra de Malvinas firmados por Menem y Cavallo: Acuerdo de Madrid de febrero de 1990 y Tratados de Garantías  firmado en Londres en diciembre de 1990.

Aún así el 2 de abril de 1982 fue, quizá, la última fecha en que nuestra patria convocó una unidad, de todos sus hijos,  de patriotismo nacional en defensa de nuestra soberanía.

GUERRA Y NO "CONFLICTO"

Guerra cruenta y no "conflicto" como se insiste en denominarla, incentivando la "desmalvinización" de nuestras conciencias. Olvidando nuestros héroes, intentando transformar  su significado en una  "cuestión de derechos humanos", con la falacia del traslado de los cuerpos de nuestros caídos en Malvinas al continente.

En  cumpleaños anteriores de la Soberana, el Imperio le obsequió a su Mandataria los territorios antárticos que nos pertenecen, parte argentina del techo del mundo que fue incluída en la cartografía británica con el nombre de Queen Elizabeth Land (La Tierra de la Reina Isabel).

Simultáneamente asistimos a la Resolución de la ONU de ampliación de nuestra plataforma continental, desde lo delimitado en el Tratado de Límites del Río de la Plata  con Uruguay de 1975 hacia  el sur.  Importante disposición, pero, sólo queda un "detalle" a considerar: en dicha Resolución se reconoce como zona en disputa los territorios ocupados por el Imperio Británico en el sur Argentino. Es decir, la misma puede ser un boomerang para nuestro país, toda vez que si Inglaterra consolida su dominio, lo hará sobre una geografía que se encuentra "blindada" a las apetencias de cualquier otro estado, trasformado con Argentina la discusión de Soberanía por una cuestión de "complementariedad" y límites con la Provincia de Tierra del Fuego, titular de los recursos de la región.

2 de abril de 1917, sirva para reflexión, estudio, de tan delicada cuestión soberana, y reconocimientos a nuestros héroes sobre los que cada día se espesa más un manto de olvido.




Blindaje a las Malvinas
Javier Cornejo 07/04/2016

El 11 de marzo pasado, la Comisión de la ONU (Convemar) dio a conocer un dictamen relativo a la jurisdicción sobre las 350 millas de plataforma continental en los mares del Sur, distancia que en la zona en disputa con el Reino Unido de Gran Bretaña quedó congelada. Se trata de una circunstancia que, posiblemente, termine favoreciendo a quien resulte titular soberano de tales territorios de los que no está exento el continente Antártico.

Como un sarcástico regalo por la conmemoración de nuestra gesta patria, el día 3 de abril el británico The Independent publica que por una cuestión de recursos y para recortar el presupuesto el gobierno británico dejó al archipiélago de las Islas Malvinas sin protección por primera vez desde la guerra de 1892. Explicando que tal decisión obedece a la necesidad de concentrar sus recursos en supervisar los movimientos navales rusos.

¿El imperio nos quiere hacer creer que después de su victoria por las armas el 14 de junio de 1982 , y por la infame abdicación jurídica de Carlos Menem y Domingo Cavallo, materializada en los Acuerdos de Madrid del 15 de febrero de 1990 y el Tratado de Londres del 11 de diciembre de 1990, va a ceder un centímetro cuadrado de todo lo que nos arrebató?

La euforia del presidente Mauricio Macri sobre los millones de kilómetros que ganamos por el dictamen de la CONVEMAR crea la ilusión de que estamos apabullando a Londres, un imperio que sólo decidió el "reemplazo" de una fragata de patrulla en las islas. Nada se dice del buque de patrulla de alta mar HMS Clyde, ni de la flota de apoyo Royal Fleet Auxiliary, ni de los más de 1.500 efectivos que operan los caza bombarderos Typhoons de la Royal Air Force, ni de las defensas terrestres. Nadie nos dice de la posibilidad que, tras el dictamen, todo se reduzca a instaurar un "arbitraje" derivando en una cuestión de límites entre los territorios usurpados por los británicos y la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, pomposo nombre luego de la provincialización del territorio nacional, donde se pretendería instalar una especie de explotación compartida con el apoyo de una "complementariedad continental" para el desempeño de las empresas y actividades que se desarrollen en la zona.

Obviamente la palabra "soberanía" es la gran ausente.

El 17 de febrero, por primera vez en 10 años, el ministro de Defensa británico, Michael Fallow, visitó nuestro archipiélago y, en categóricas declaraciones, afirmó: "Gran Bretaña no hará negociaciones que impliquen soberanía o cualquier acto de tal naturaleza por parte de Argentina". "Tenemos previsto invertir 180 millones de libras en mejorar la defensa de las islas durante los próximos 10 años". No obstante sostuvo que "el deshielo que se produce con la administración Macri es una gran oportunidad real de construir relaciones positivas con el Reino Unido" recordando una vez más que "la soberanía es innegociable".

Finalizó su visita inspeccionando las obras que se realizan como parte del paquete de los 180 millones de libras para modernizar las infraestructuras defensivas del archipiélago. ¿Hacen falta más palabras?

En la medida que nuestros representantes en el Gobierno se nieguen a "denunciar" los acuerdos y tratados referidos no existe ninguna posibilidad de que algo cambie; todo se orienta a que nos toque asistir, como espectadores pasivos, a la succión de nuestros recursos y a la definitiva pérdida de nuestra geografía, que forma parte del cronograma de un ya proyectado fraccionamiento territorial cuando debamos cederlo en pago de la deuda perpetua.

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