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jueves, 23 de marzo de 2017

24 de Marzo de 2017


"El día sábado 14 de abril de 2012, en el diario La Nación, página 20, el esbirro Jorge Rafael Videl, refiriéndose al 24 de marzo de 1976 expresó que 'desde el punto de vista militar, el golpe no era necesario y fue un error' (sic)"
Aca tenemos la interpretación auténtica del 24 de marzo y definitiva realizada por el coautor Jorge Rafael Videla.

Las mentiras pueden decirse pero no pueden hacerse

La Ley de Entidades Financieras Nº 21.526 del 14 de febrero de 1977 sigue en plena vigencia no obstante los cambios de gobierno de las fuerzas armadas o de partidos políticos electorales que se sucedieron en el ejercicio del gobierno desde el 24 de marzo de 1976.

-Esas entidades financieras pueden realizar todo lo que no estuviese expresamente prohibido por ley.
- Las mismas podrán discrecionalmente y en cualquier monto y condiciones tomar empréstitos de deuda externa para el ejercicio de sus operaciones. 

En síntesis, es claro que el 24 de marzo de 1976 tuvo por objetivo concreto proteger todas las negociaciones de economía especulativa y tornarlas rigurosamente exigibles sin considerar para nada el desarrollo del país y el bienestar general de su población.

Por eso todos los aniversarios del 24 de marzo, durante el gobierno del tenebroso proceso, llevaban en solicitadas de una página de los grandes diarios, su homenaje a esa fecha. Se rendía de esta manera culto cívico al genocidio y la devastación económica más espantosa que desde entonces se inició sobre el país. Decimos "se inició" porque entre el genocidio consumado por armas y mediante balas y el genocidio económico por la desnutrición masiva, enfermedades endémicas, raquitismo y hambre, no hay ninguna diferencia: la muerte es el resultado final. Las mentiras pueden decirse pero no pueden hacerse. Este es un axioma muy simple y profundo que el ex presidente General Juan Domingo Perón, y quien le continuó en su tercera presidencia, su esposa Señora María Estela Martínez Cartas de Perón, repetían permanentemente y casi todos los días a sus colaboradores inmediatos de secretaría técnica, encargados de analizar y dictaminar sobre los proyectos de decreto y ley que elevaban los ministros.

Con esas simples palabras la titular del Poder Ejecutivo por sucesión del Presidente Perón, determinaba la veracidad y la exactitud de todas las normas jurídicas que sancionaba y promulgaba durante su mandato. Por esto, después del 24 de  marzo, habiéndose investigado de un modo inquisitorial y cruel todos los actos de gobierno, no hubo ninguno que pudiera ser cuestionado.
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La promulgación y supervivencia de la economía física sobre economía especulativa fue el fin único del tenebroso proceso militar que gobernó al país desde el 24 de marzo de 1976.
En esos objetivos perseveraron sus sucesores de la democracia. Alfonsín, Menem, Dualdhe, el Doctor Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández de Kirchner.
Esto no es crítica ni difamación para nadie sino la realidad objetiva que toleraron todos bajo distintas metodologías.
Un juicio de valor elemental de todo este período lo encontramos en un pasaje de los evangelios nunca comentado por los jerarcas eclesiásticos:
En la epístola de San Pablo a los Gálatas leemos lo siguiente:

Si por la ley se obtiene la justicia entonces Cristo por demás murió.

Esto nos señala la diferencia abismal que existe entre el derecho como voluntad normativa de los regímenes electorales y de facto y la justicia como verdad absoluta y suprema, única forma de alcanzar una convivencia perfecta. "Lex injusta, non est lex" decía el colosal pensamiento de Santo Tomás de Aquino. (1250 – 1275).

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- Resumiendo y sintetizando, las unidades de producción o fábricas cerradas desde el 24 de marzo suman 176.000 (18.000 cerradas durante el gobierno 1976/1983, 50.000 cerradas durante el gobierno constitucional que abarca del 1983/1989, 108.000 cerradas en el período constitucional que transcurre desde 1989/1994, gobiernos de Menem)
- Desde el año 2003 en que asumió el Presidente Néstor Kirchner al mes de octubre de 2015 (fecha de las elecciones que designaron a Mauricio Macri) la deuda externa publicitada por el gobierno era de alrededor de 315.000 millones de dólares. No obstante que el gobierno de los Kirchner no contrató empréstitos. Esa fue la cifra con organismos financieros internacionales en el orden nacional. Por lo tanto debe adicionarse la cifra correspondiente a la deuda externa de las provincias y la deuda externa contratada por municipalidades y entes autárquicos en todo el país.
A ello debemos adicionar las cifra desconocida de los bonos que se emiten en el orden nacional, provincial y municipal sin la anuencia del Congreso conforme lo autoriza la ley 21.526 sancionada y consagrada por el proceso militar que se inició el 24 de marzo de 1976.

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La inflación continúa avanzando diariamente en cifras espeluznantes. Ningún criterio troncal y serio se adopta jurídicamente para frenar esta devastación de las familias asalariadas y de las empresas argentinas.

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El crédito se torna inaccesible para los productores agropecuarios, industriales, comerciales y consumidores.
El dinero caro y escaso por acción de la usura torna inaccesible la producción física y el consumo físico.
No se concibe una economía sin el servicio público de crédito público. (Esta función la cumplieron en los dos primeros gobiernos de Perón el Banco Hipotecario Nacional, el Banco de Crédito Industrialm, el Banco de la Nación y todos los bancos provinciales, que fueron privatizados por Menem a través de la ley 23.696, para la producción agropecuaria).
Préstamos a bajo interés y larguísimos plazos

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El país ha vuelto a ser proveedor absoluto de materias primas para la esfera internacional y tributario permanente de empréstitos.

La tasa de interés que se incrementa sin cesar es la causa central de la inflación y del cierre de las empresas de economía productiva.

Los estudiosos que como Mariano Fragueiro lograron que el principio de servicio público de crédito público se incorporara a la constitución nacional de 1853 fueron silenciados en forma absoluta. Así están las cosas. Solo nos queda perseverar en los estudios serios de esa tragedia. Lisandro de la Torre (1868-1939), el gran pensador argentino, lo expresó para las futuras generaciones de un modo categórico:

"El que va por el camino recto y sabe hacia dónde se dirige, no tarda en recorrerlo sólo mucho tiempo."

Avance y futuro, perseverancia y victoria.

Julio C. González Z.

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